Los hogares del Buen Consejo, esperanza para las mujeres embarazadas sin recursos de Nueva York

Los hogares del Buen Consejo, esperanza para las mujeres embarazadas sin recursos de Nueva York
23 mayo, 2016 Verónica Catalina

Los Hogares del Buen Consejo fueron fundados en 1985 en EE.UU. por Christopher Bell, que tras la labor social que realizaba, vió la necesidad  de ayuda que tenían las madres embarazadas con o sin hijos que vivían en la calle al no  haber ayudas estables en aquel tiempo para estas mujeres. Desde su fundación han ayudado a más de 7 mil mujeres en sus residencias y, además, han creado cuatro casas más en Nueva York y Nueva Jersey.

REDACCIÓN.- Christopher Bell, desde su juventud, por la labor social que realizaba estuvo en contacto con niños indigentes sin escolarizar y mujeres embarazadas sin hogar  fue en ese momento cuando se dio cuenta de que no existían programas apoyo a largo plazo para este perfil de mujeres con sus hijos ni lugares en los que pudiesen vivir.

Ante esta situación, no sabía qué hacer y se preguntaba por qué nadie hacía nada para ayudar a estas madres e hijos. Pero su amigo el P. Benedict Groeschel, fundador de la Comunidad de los Frailes Franciscanos de la Renovación al escucharle hablar de esta realidad le dijo que le ayudaría a iniciar este apostolado, que con el tiempo se convirtió en los Hogares del Bueno Consejo, con el objetivo de ayudar a las mujeres con niños a salir de las calles y encontrar la estabilidad a través del trabajo y la educación..

Durante su estancia en las residencias las mujeres reciben todo tipo de ayuda económica, servicios de salud, cómo administrar una casa, y además se establecen relaciones interpersonales y se les proporciona información sobre el crecimiento y desarrollo de sus bebés. La estancia media es de aproximadamente 13 meses, tiempo suficiente para encontrar un puesto de trabajo que les proporcione una independencia económica estable.

Bell todavía recuerda la primera mujer que llegó a su primer Hogar del Buen Consejo. Tenía un hijo pequeño, pero le comentó que no era su primer hijo, anteriormente abortó cuando estaba en la escuela secundaria.

Después de esta experiencia, descubrió que aproximadamente la mitad de las mujeres que llegaban a los Hogares del Buen Consejo habían sufrido un aborto provocado en alguna ocasión. Esta realidad le llevó a iniciar una nueva obra que llamó ‘Lumina’, con el que ayuda a las mujeres que han sufrido esta terrible experiencia, para tratar el síndrome post aborto y así poder cicatrizar sus heridas emocionales.  

Con los años, en hogares Buen Consejo han nacido casi 1.000 niños y además ha servido para abrir más casas de maternidad en otros ocho estados. Sin embargo, para Bell esto no es suficiente.Ahora está intentando abrir o fusionarse con otras casas de maternidad para poder dar calor a muchas más madres y a sus hijos.

Administración vcatalina@masvida.eu

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